El clima de la prefectura de Okinawa se caracteriza principalmente por ser de tipo subtropical, quedando en evidencia en invierno donde la temperatura promedio alcanza los 20ºC. En la estación lluviosa, que comienza a mediados de mayo y finaliza en junio, se caracteriza por la intensidad de las lluvias.

El clima existente en la prefectura es muy diferente al existente en la Japón. Debido a las temperaturas templadas, existe una gran variedad de especies únicas en el mundo, como el gato de Iriomote, el Yanbarukuina (una ave que no puede volar). Junto a la fauna, las islas también poseen varias plantas subtropicales como mangles y hibiscuses.
Debido a la variedad de especies, Okinawa es llamada como “La Isla Galápagos del Oriente”.
Hace varios siglos, Okinawa era un pequeño país llamado Reino de Ryukyu. Este reino pagó tributo a China desde el siglo XV hasta finales del siglo XIX, como reconocimiento a la influencia que ejercía en su territorio.

Ryukyu establecio un intenso comercio con Japón, la Península de Corea y el Sudeste Asiático. En cuanto a la influencia directa de China, el gigante asiático influyó en los asuntos políticos y económicos, así como culturales de este pequeño reino; una influencia que ahún perdura en los platos okinawenses que utilizan la carne de cerdo y el uso intensivo del aceite. Otro de los ejemlos de esta influencia es el Sanshin, un popular instrumento de cuerda que no es sino una variante del Sangen Chino. El Sanshin se extendió por Japón convirtiendose en el Shamisen.
A comienzos del siglo XVII, el Reino de Ryukyu cayó bajo dominio del Shogunato Japonés de Edo.

Las relaciones exteriores del reino se complicaron por el hecho de que seguía manteniendo una relación única con China, por lo que a traves de un difícil acuerdo con Japón, manteniéndose como “un país casi extranjero”, se convirtió en puente entre Japón y el resto de Asia.
Tras la restauración Meiji, en 1879, Ryukyu se convirtió en la prefectura japonesa de Okinawa.

Posteriormente, durante la Segunda Guerra Mundial, sufriría otro gran cambio, con motivo de la Batalla de Okinawa. Poco tiempo después este archipiélago fué separado políticamente de Japón hasta 1972, permaneciendo 27 años bajo la administración del gobierno de los Estados Unidos. Como consecuencia de ello, los okinawenses recibieron el impacto directo de la cultura y modo de vida estadounidense, utilizando incluso el dolar como moneda. Un ejemplo significativo de este período fue el desarrollo de su propia vaariedad de Rock-and-roll, llamada Rock Okinawense. Los edificios de hormigón se volvieron comunes en sus zonas urbanas, combinando con sus tradicionales tejados de tejas rojas.

A pesar de todas las influencias, el pueblo de Okinawa ha mantenido siempre un gran amor por su propia cultura. Las canciones folklóricas okinawenses siguen siendo muy populares y todos los años aparece alguna nueva en las radios y televisiones. Los jóvenes adoran la música rock cantada en Uchina-guchi (el dialecto de Okinawa) y prefieren la música que utiliza la guitarra occidental y el sanshin okinawense. Aún se siguen celebrando muchos festivales siguiendo el calendario lunar, por lo que Okinawa cuenta con dos días de Año Nuevo -uno el primero de Enero y otro correspondiente al calendario tradicional-.

Se suele decir que en las islas se intensifica la esencia cultural, por lo que es natural que esta cadena de pequeñas islas haya absorbido la esencia de diferentes culturas, mezclándolas para conformar un mosáico.
Otra de las claves para comprender la cultura de Okinawa es la utilización por parte de los isleños de la palabra Tege (significa “por lo general”), que expresa la tendencia de este pueblo sureño a mirar la vida con un espíritu abierto, sin preocuparse de los detalles innecesarios. Los japoneses podrían asumir que los okinawenses son demasiado indiferentes, o que tienen una visión superficial de las cosas, pero realmente no es el caso.

A lo largo de los tiempos, los Okinawenses se han visto influenciados por China, posteriormente por Japón y finalmente por los Estados Unidos. Podrían haber ignorado estas culturas o haber sustituido la propia por las ajenas, sin embargo, utilizaron de forma inteligente las características culturales de esos países, desarrollando un mosaico Champuru a la manera Tege y produciendo una corriente multi cultural única de Okinawa.

Para quienes disfrutan de viajes largos y tienen la oportunidad de conocer lugares exóticos e interesantes, hay uno exclusivo para los amantes de la vida submarina. Se sabe de las impecables infraestructuras japonesas; sus templos, sus rascacielos, sus puentes. Arquitectura y tecnología que convierten a la tierra del sol naciente en un imperio de hermosas monstruosidades de cemento. El Acuario Okinawa Churaumi no es la excepción.

Se trata de una imitación en tierra del mar de Okinawa, a 1.700 kms de Tokio. Sus más de 7 millones de litros de agua son el hábitat de 75 especies de peces. Mantarrayas, manatíes, atunes y tiburones ballenas hacen el espectáculo para cientos de personas que lo visitan diariamente.
El inmenso tanque puede observarse desde arriba y desde abajo. Es el segundo acuario más grande del mundo y es parte del Ocean Expo Park. El tanque principal posee la mayor pantalla de cristal del mundo.





